Aislado entre las fortalezas del Himalaya, es el destino ideal para los más espiritualistas. Es el Shangri-La, que tanto ha avivado la imaginación de los occidentales y uno de los lugares más misteriosos del planeta. Junto a su rica herencia espiritual, la naturaleza es uno de los grandes atractivos de Tíbet. Ell paisaje tibetano impresiona e inspira a cualquiera. En las altas cumbres de Tíbet, apenas alteradas por el hombre, nacen los ríos míticos que riegan las tierras superpobladas de India y China. Algunos de los más conocidos son el Brahmaputra, el Yangtsé y el Indus.
Introducción al destino
Nombre oficial del ‘país': Región Autónoma del Tíbet (China)
Superficie:1.200.000 km 2
Capital política:Lhasa
Otras ciudades importantes: Shigatse, Tsedang y Gyangtse
Población: 2.620.000 habitantes
Idiomas: La lengua oficial es el chino mandarín, que es la lenguas del gobierno y de las actividades administrativas y comerciales, sin embargo el tibetano es el lenguaje más extendido, especialmente entre la población local y en las zonas rurales, con varios dialectos. En la lengua tibetana, la palabras acostumbran a ser monosilábicas aunque se les añade un sufijo que normalmente denomina si es masculino, femenino, plural, verbo, etc. El alfabeto tibetano proviene de la época del rey Songsten Gampo . Este rey (el que introdujo el budismo al Tíbet) envió un grupo de eruditos a la India para que estudiaran los textos budistas y los tradujeran a la lengua tibetana. Asimismo, éstos eruditos debían estudiar detalladamente los alfabetos indios. Escogieron el brahmi y, modificándolo, se creó el alfabeto tibetano. Religión: El budismo mahayana entró en el Tíbet gracias a Guru Rinpoché en el siglo VIII . Antes existía la tradición Bön. Con el auge del budismo, la antigua tradición casi desapareció, aunque más tarde fue recuperada y se fundaron 300 monasterios. Parte de la creencia Bön creó el budismo tibetano. La tradición Mahayana o Gran Vehículo no se limita a buscar la liberación personal, sino que tiene como finalidad expandir la sabiduría lograda y enseñar el camino a todos los seres. Este vehículo toma diferentes formas según las culturas: el Zen en Japón , el Tantra o Vajrayana en Tíbet. A pesar de que, durante la Revolución Cultural China, los lugares de culto fueron clausurados, la Constitución de 1982 permite la libertad de culto a los ciudadanos y protege las prácticas religiosas. Los dos cultos más extendidos en el Tibet son el Bon, la religión ancestral de tipo chamánico, y el budismo tibetano o lamaísmo, la religión dominante desde su introducción en el siglo VII.
Economía: La economía de Tíbet ha estado basada tradicionalmente en la explotación ganadera y el comercio trans-himalayo, pero tras la ocupación china se nacionalizaron los rebaños y se abrieron minas en todo el territorio. En los últimos años la actividad turística ha ganado peso. Desde la década de 1980 ha habido una explotación a gran escala del entorno natural tibetano, con técnicas de caza y pesca que pueden conducir a la extinción de varias especies. Todo ello gracias a que las regulaciones actuales en la materia no son respetadas ni el tráfico de pieles restringido. Otros graves problemas que pueden afectar el ambiente a largo plazo es la creación de depósitos de residuos nucleares en la región, así como la destrucción sistemática con fines comerciales de extensos bosques, florestas y zonas verdes. Se ha calculado que hasta el 80 % de la extensión de bosques ha resultado afectada. La biodiversidad de la meseta tibetana tiene características únicas, pero no es fácil medir el nivel de su degradación debido a restricciones para realizar mediciones independientes. Cambios radicales en el entorno natural tibetano podrían afectar al monzón —del que dependen las cosechas de India, Nepal, Tailandia, Birmania, China y otros países asiáticos— y que se origina en el Tíbet.
Política y estado actual del Tíbet: El gobierno de la República Popular China y el Gobierno Tibetano en el Exilio están en desacuerdo sobre cuándo pasó a ser Tíbet parte de China, y sobre si ésta incorporación a China es legítima, ya que el Gobierno Tibetano fue expulsado en 1959 mediante el uso de la fuerza. Desde 1959, el gobierno del Tíbet, encabezado por el decimocuarto Dalai Lama ha mantenido un gobierno en el exilio en Dharamsala, al norte de la India. Afirma tener soberanía sobre la región del Tíbet o lo que consideran el Tíbet Histórico el cual está unido por lazos culturales, pero que es casi el doble del territorio que gobernaba el Dalai Lama, antes de la ocupación china. El gobierno en el exilio afirma que el Tíbet era una nación independiente hasta la invasión por el Imperio Mongol (Dinastía Yunag), hace 700 años y desde la caída de éste en 1368 y la subyugación por el Imperio Manchú (Dinastía Qing) en 1720. También fue independiente desde la caída del imperio Manchú en 1912 hasta la incorporación a China en 1959. Es más, aún en los periodos de dominación de los mongoles y los manchúes, el Tíbet tenía un alto grado de autonomía. Es por esto que el gobierno en el exilio considera a la dominación china como ilegítima, motivada únicamente por las riquezas naturales del país y el valor estrátegico que éste tiene y en violación del derecho del pueblo del Tíbet de ser independiente. También indican que la política china ha sido la de dividir y enfrentar al pueblo del Tíbet, trantando que éste se asimile a las políticas y cultura china, muestra del imperialismo de dicho país. De hecho, China ha tratado de erradicar la cultura y las diferencias étnicas, esto último mediante la emigración de chinos hacia el Tíbet de diferentes partes de China, pero principalmente de la provincia de Huan. China, por su parte, argumenta que gobierna legítimamente al Tíbet, por cuanto es una parte indivisible de China desde la conquista por el Imperio Mongol hace 700 años, al igual que las regiones de Dali y Tangut, conquistadas por dicho imperio en aquella época y que desde entonces forman parte de China. Indican también que los gobiernos siguientes (las dinastías Ming y Qing y la República Popular de China) solo hicieron valer la soberanía ya ejercida por la dinastía Yuan. Es más, afirman que durante el periodo de 1912 a 1951, cuando el gobierno del Tíbet en el exilio consideraba que esta nación era independiente, China seguía manteniendo su soberanía sobre el Tíbet, lo cual se demuestra por el hecho que el Tíbet no tenía representación diplomática alguna en el exterior y había enviado en diferentes ocasiones a delegados tibetanos a Asambleas y Congresos de diferentes gobiernos chinos. Adicionalmente, China subraya el carácter autocrático y teocrático del gobierno del Tibet antes de 1959, así como su renuncia a la región de Arunachal Pradesh en favor de India y en contra de los intereses de China que ha considerado dicha región como parte de este país. Sin embargo, la comunidad internacional está por lo general en desacuerdo con las tésis chinas, ya que parece sobradamente demostrado que desde 1912 hasta 1959 Tíbet fue, al menos de facto , un país independiente con su propio gobierno, instituciones y ejército.